TURISMO CABRALES

Hotel La Rivera

Hotel en Cabrales • 2 estrellas • Asturias • España • Europa

Hotel La Rivera

Situación

El Hotel La Rivera, acogedor alojamiento rural, está situado en Arenas de Cabrales (preciosa villa del concejo o municipio asturiano de Cabrales), en el límite del Parque Nacional de los Picos de Europa, a escasa distancia del comienzo del maravilloso desfiladero del río Cares, la «Garganta Divina», que atrae a miles de senderistas.

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Características generales Hotel La Rivera

BañoMascotas no se admitenSe sirven desayunosSalón socialInformación turísticaCalefacciónEn el casco urbanoCuna a peticiónTelevisión

Información de interés
Datos prácticos

Situación

El Hotel La Rivera, acogedor alojamiento rural, está situado en Arenas de Cabrales (preciosa villa del concejo o municipio asturiano de Cabrales), en el límite del Parque Nacional de los Picos de Europa, a escasa distancia del comienzo del maravilloso desfiladero del río Cares, la «Garganta Divina», que atrae a miles de senderistas.

Instalaciones y servicios

El ambiente acogedor, la esmerada decoración y la calidad del servicio de este hotel harán de su estancia en él algo especial.

Dispone de 16 amplias y confortables habitaciones con el siguiente equipamiento:

  • Dobles, triples, cuádruples o con cama matrimonial.
  • Baño completo.
  • Televisión.
  • Calefacción central.
  • Recepción.
  • Ascensor.
  • No se admiten mascotas.
  • Salón social con TV.
  • Comedor para desayunos.
  • Información de la zona.

El entorno

Es un refugio natural dedicado principalmente a la ganadería cuyos quesos gozan de fama internacional, rodeado por cumbres de más de dos mil metros y gargantas profundas, extensos prados de verdor y un paisaje maravilloso.

Ubicado en la Cordillera Cantábrica, a escasos 20 kilómetros de la costa, es el lugar perfecto para pasar las vacaciones. Desde aquí se entra al Parque Nacional de los Picos de Europa, zona apreciada por los que practican turismo de montaña.

Arenas de Cabrales es un pintoresco pueblo escondido en el oriente de Asturias, que ofrece al turista lugares increíbles, disfrutando de un entorno natural con vistas de belleza única. Esta zona del Principado de Asturias, dedicada a la ganadería y al turismo, es un destino turístico con importantes rutas de alta media y baja montaña, llena de rincones esperando al turista que los descubra.

Si antes desea apreciar una extraordinaria panorámica de los Picos de Europa, nada mejor que realizar la subida al pueblo de Asiego hasta el mirador Pedro Udaondo, lugar desde el cual se obtiene una panorámica magnífica de las cumbres del macizo.

La ruta del Cares es la ruta por la cual se adentra uno en el corazón del Parque Nacional de los Picos de Europa, partiendo de Arenas de Cabrales hasta Poncebos. Desde aquí se inicia una caminata de seis horas, aproximadamente, por la orilla del río Cares sorteando las angostas gargantas formadas por el río, experiencia inolvidable para aquellos que aman el contacto con la naturaleza. La ruta no es difícil, aunque con cierta dificultad en algunos tramos. Tras llegar a la aldea de Caín, descansar un poco y vuelta de regreso a Poncebos.

La ruta a Bulnes, aldea escondida entre las montañas de los Picos de Europa, dedicada a la ganadería es hoy un importante destino turístico para los amantes de la naturaleza y que gustan de practicar el montañismo. Para llegar a él se toma el funicular en puente Poncebos y en sólo siete minutos ya estamos en la aldea, que cuenta con una veintena de habitantes. Pero si tiene el valor suficiente, la ruta la puede hacer a pie por un camino sinuoso, pero vale la pena el esfuerzo. El paisaje que la rodea es grandioso, la belleza de las montañas y la altura nos deja sin respiración, literalmente.

Actividades

La magnífica situación del Hotel La Rivera permite acceder en poco tiempo a los Lagos de Covadonga, a la costa de Llanes, o también realizar variadas excursiones y actividades por toda la zona.

Bien conocidas son las referencias y vestigios de la época prehistórica en Cabrales, algunos de reciente descubrimiento, como las cuevas de Jabiana; Colines; Los Canes en Arangas, cavidad sepulcral en el epipaleolítico tardío que contiene, además, grabados digitales en paredes y techo, así como restos líticos y óseos anteriores todos ellos al epipaleolítico; Tíu Oyines (Arangas), como la precedente, en fase de estudio y adscrita al epipaleolítico tardío; Covaciella; la del Bosque del Taranu, etc., que documentan, además de un valioso arte paleolítico, una secuencia cultural cada vez más completa de los diversos períodos, desde el Paleolítico, pasando por el Neolítico (con numerosos restos y enterramientos en cuevas), hasta la Edad del Bronce que atestiguan las hachas y otros instrumentos hallados en Asiego.

Del magdaleniense —periodo prehistórico de fines del Paleolítico superior— son dos cuevas estudiadas en 1994 y 1995, que reúnen grabados y pinturas parietales, de color negro y rojo. La Covaciella descubierta por casualidad en términos de Las Estazadas (Puertas) en octubre de 1994 al efectuar una voladura para un ensanche en la carretera AS-114 (Cangas de Onís-Panes) y actualmente cerrada al público para su estudio, protección y preservación de las primitivas condiciones ambientales, se fecha hacia el 14.000 antes de Cristo y contiene, en perfecto estado de conservación, un grupo de bisontes de contorno negro bien preciso, en actitud de cortejo a lo que parece, las figuras de caballo, ciervo y cabra, amén de signos y manchas de color. En 1995, después de un primer análisis, realizado por Javier Fortea, se verifica el carácter prehistórico de la cueva del Bosque de Taranu, sita en las inmediaciones de Inguanzo, y de sus manifestaciones rupestres (ya conocidas desde tiempo atrás), y su adscripción al magdaleniense. Este abrigo exhibe tres paneles decorativos: una serie de signos grabados o pintados en rojo (tridente, retícula, triángulos...), entre los que se inserta una cabra de pequeño tamaño; la figura de un toro y, por último, el Panel de las Cabras, formado por más de 20 animales, que «constituye un encantador y singularísimo estudio de tal animal; único en el arte paleolítico, pese a su modestia y precario estado de conservación» (J. Fortea).

Muy recientemente, arqueólogos de la Universidad de Cantabria, bajo la dirección del ovetense Pablo Arias Cabal y contando con la autorización y financiación de la Consejería de Cultura del Principado de Asturias, han hallado en la cueva de Arangas los restos de actividad metalúrgica más antiguos de la Cornisa Cantábrica, que datan de la Edad del Bronce, hace unos 4.000 años. Lo obtenido corrobora la trascendencia de la actividad de transformación del cobre en Asturias en torno al 2000 antes de Cristo, una zona que, como afirman los responsables del descubrimiento, fue sin duda el principal núcleo metalúrgico del Cantábrico de la época. En este abrigo han aparecido crisoles, fragmentos de mineral parcialmente reducido, escorias y gotas de cobre fundido, lo que convierte a este magnífico yacimiento metalúrgico en el más antiguo de todo el Cantábrico, según el arqueólogo Pablo Arias, para quien «la cueva de Arangas se convierte en uno de los puntos de referencia prehistórico porque proporciona mucha información sobre un periodo poco conocido, y especialmente sobre una actividad muy interesante como la metalurgia». La cueva de Arangas, localizada en las afueras del pueblo de igual nombre, se encuentra a unos 20 km de la mina de cobre del Milagro, perteneciente al concejo de Cangas de Onís, explotada desde el segundo tercio del III milenio antes de Cristo, y todavía más próxima a la Delfina, en Ortiguero (Cabrales), de donde pudo abastecerse de mineral. Además de los restos metalúrgicos de la Edad de Bronce, el equipo de arqueólogos sacó a la luz otros muchos objetos cerámicos prehistóricos y metálicos, entre los que sobresale un puñal de bronce de 14,5 cm de largo. Los miles de fragmentos de cerámica encontrados están siendo objeto de estudio para recomponer la forma original de las vasijas. A consecuencia del elevado número de elementos cerámicos rescatados, la cueva de Arangas es, asimismo, al decir de estos investigadores, «el yacimiento más relevante del Cantábrico».

Dícenos, a fines del siglo XVIII, el juez noble Francisco Antonio Fernández de Lamadrid que «por tradición y conjeturas no del todo despreciables, se tiene por fundador de dicho concejo [Cabrales] al Príncipe Astur cuando trajo robada de Fenicia la reina de Europa, sentando su residencia en este término, tomando por castillo, muro o defensa (para librarse de las diligencias, que por hallarla hicieron los hermanos de esta reina) las precitadas Peñas de Europa, denominadas con el nombre de esta reina, de donde proviene el nombre de Escuderos que conservan los vecinos de Arenas, feligreses de Santa María de Llas, que se hallan situados al pie de la referida roca y le sirvieron de guarda, centinela y defensa». En 1801, y sobre este propósito, dice Juan Bernardo de Mier, «nada se sabe de sus moradores en tiempos antiguos y se ignora el origen de su nombre, Cabrales, como no se quiera conjeturar que hayan motivado semejante denominación lo accidentado del terreno y su aptitud para mantener cabras y la ocupación de sus primeros habitantes en el tráfico y comercio de esta especie de ganado». Los orgenomescos y vadinienses son señalados por Aureliano Fernández Cueva como antiguos pobladores del concejo. Apenas hay aquí restos de época prerromana y romana, con la salvedad de la lucerna romana hallada en Mina Delfina y las vagas noticias del descubrimiento de un bronce de Marco Aurelio y una punta de lanza, presumiblemente romana, en Bulnes. Del circular castro de Tarano (Asiego), que se ubica en un cerro calizo y tiene 100 m de diámetro, se ignora si se trata de un castro indígena (prerromano), romanizado o posterior, al no ser estudiados sus restos. Sí se considera romana la llamada calzada de Caoro, construida durante las guerras cántabras y utilizada para el tránsito y comercio de minerales; llegaba de Llanes a Arenas y subía Portudera trazando curvas hasta la cima de Pruvia; posteriormente se dirigía hacia Sotres y Aliva para después bifurcarse hacia Liébana y Valdeón; se conserva bastante bien, pudiendo apreciarse tramos de empedrado natural.

Bajo la dominación romana el territorio ocupado por Cabrales pasó a formar parte del Conventus Cluniensis, cuya capital era Clunia (Coruña del Conde, Burgos).

Como término independiente se cita Cabrales por primera vez en un documento de 1188 suscrito por Alfonso IX. «Parece claro que la delimitación de la propia entidad territorial del concejo de Cabrales, lo mismo que ocurre con otros muchos concejos asturianos en la Edad Media, tanto rurales como con villazgo o cabecera administrativa de rango urbano, aparece claramente definida por lo menos desde principios del siglo XIII en la forma en que, sin variaciones sensibles, ha perdurado hasta la actualidad» (Ana Belén de los Toyos). El municipio cabraliego aparece junto a otros concejos en la hermandad que, promovida por Diego Menéndez de Valdés, se reunió en el monasterio de Santa María de la Vega en 1367 para jurar fidelidad a Pedro I frente a las pretensiones de su hermano bastardo Enrique de Trastámara. Entre los nobles y leales conjurados a favor de la causa petrista se halló Alfonso Ruiz representando a Cabrales.

Algunos cabraliegos participaron en la conquista de México, como Diego de Colio, al lado de Hernán Cortés. Juan González de Arenas, en 1540, tomó parte en la pacificación de la Nueva Galicia «con sus armas y a caballo». Pedro Suárez Guerra, misionero asaetado por los indios en los primeros años del descubrimiento de América, y Gómez de Mestas, venerable religioso de la Orden de San Francisco en Puebla de los Angeles (México), donde falleció en 1627. Del hidalgo Diego de Colio y su destacada intervención en la empresa de Indias se conocen nuevos y reveladores datos gracias al estudio realizado por los historiadores José Ramón Martínez Rivas, Rogelio García Carbajosa y Secundino Estrada Luis sobre la contribución de los asturianos a la conquista y colonización de América. Fueron sus padres Pedro Díaz de Palmar y Juana Hernández de Cangas. De muchacho se trasladó al Nuevo Mundo, encontrándosele en 1518 en la isla de Cuba. Su posición económica resultaba desahogada ya que cuando partió en 1519 con Hernán Cortés a la conquista de la confederación azteca lo hizo llevando a su costa varios criados, armas y caballos. Participó con Cortés en toda la campaña de México, siendo herido durante el sitio de la ciudad de México-Tenochtitlán. Tomada la capital azteca, Colio colaboró en la toma de las provincias de Tepeaca y Panuco. De regreso a la ciudad de México, la Corona recompensó sus servicios entregándole la mitad de la encomienda de Guantichan y tres o cuatro pueblos en la provincia de Guantepec, que luego le quitaron para dárselos a Hernán Cortés. Despojado de sus posesiones, Diego de Colio compró entonces a Hernán Ruiz un pueblo de indios situado en el valle de Tonalá. En 1527 acompañó a Francisco Cortés al ignoto territorio del norte de México. La expedición resultó casi un paseo por el actual Estado de Jalisco. Los aventureros españoles avanzaron por las provincias de Avalos, Ameca, Shalisco y Guaristemba. Sólo en raras ocasiones tuvieron que pelear con los indígenas, ya que la mayoría de las veces éstos se sometían pacíficamente. El regreso se hizo por la llanura costera. En febrero o marzo de 1527, cuando se hallaban al norte de la bahía de las Ballenas, en el área de Nayarit, Diego de Colio y Juan de Villagómez descubrieron desde la costa tres islas, conocidas más tarde como las Tres Marías. Sin prestar mucha atención a este descubrimiento, Francisco Cortés prosiguió camino al sur, avistándose y sometiéndose otros muchos pueblos. Sólo en Tintoque, población de veinte mil habitantes, fueron atacados por los indígenas. En la exploración y conquista de esta gran área de México emplearon siete u ocho meses. Las últimas empresas de conquistas en la que intervino Diego de Colio fueron las de Guatemala y de Teguntepe. Durante algunos años vivió en la ciudad de México, donde el Cabildo le dio un solar (12 de febrero de 1538). Se trasladó luego a Nueva Galicia, territorio situado más al norte al que contribuyó a pacificar. Su gran prestigio como conquistador, sobradas cualidades personales y dotes de mando hicieron que en 1545 se le nombrase alcalde ordinario de la ciudad de Guadalajara. Dos años más tarde volvió a la ciudad de México con su mujer, Catalina de la Torre, dos hijas y un hijo legítimos. Por esta época realizó un viaje a España, donde consiguió unas cédulas reales en las que la Corona, como pago a sus servicios, le otorgaba la encomienda del pueblo de Yzlatlam, en Nueva Galicia, lugar al que se trasladó, fijando su residencia en Guadalajara. Aquí llegó a desempeñar el cargo de corregidor de Cuyutlan y Zalatitlan. En 1562, siendo juez de residencia de las minas de San Martín y su jurisdicción, fundó a diez leguas de este sitio, en territorio de litigio entre los gobiernos de Nueva Galicia y Nueva Vizcaya, la villa de Nombre de Dios y la pobló con veinte vecinos de San Martín. Dejó luego en ella como su lugarteniente a un tal Alonso García. La rivalidad entre la Audiencia de Nueva Galicia y Francisco de Ibarra, gobernador de Nueva Vizcaya, por el control de esta villa surgió de nuevo en 1569 con motivo del asesinato de uno de los vecinos. Las autoridades de Nombre de Dios invocaron la justicia de Ibarra, pero la Audiencia de Nueva Galicia mandó a Diego de Colio, a la sazón alcalde Mayor de San Martín, que tomase posesión de aquella villa y nombrase a otras autoridades afines a la Audiencia. Ibarra, enterado del suceso, vino a Nombre de Dios con cuarenta hombres, expulsó violentamente al asturiano y obligó a las autoridades locales nombradas por éste a renunciar a sus cargos, relevándolos por personas de su confianza. Los posteriores intentos de la Audiencia de Nueva Galicia por reponer a Diego de Colio en su puesto resultaron infructuosos. Finalmente, el virrey y la Audiencia de México tomaron cartas en el asunto, haciéndose cargo de la villa en litigio y nombrando interinamente otras autoridades hasta que el rey se pronunciara sobre el particular. Sólo falta decir de este cabraliego que el 27 de enero de 1563 la Corona le concedió un escudo de armas.

En 1657, Diego de Noriega y Posada obtiene un privilegio de Felipe IV, por el que se eximen de todas las alcabalas y derechos las ventas de ganado en el concejo de Cabrales, siendo ratificada por sucesivos reyes.

El concejo cabraliego era de realengo y sus representantes ocupaban en la Junta General del Principado —donde Cabrales concurría desde 1444— el asiento 29. Se elegían jueces 1º y 2º, ocho regidores síndicos, diputados y alcalde de la hermandad, todos del estado noble, nombrados anualmente por los vecinos, divididos en cuatro cuartos o distritos, siendo cada uno de ellos el que con alternancia hacía la elección correspondiente. La familia González de Buerdo gozaba de un regimiento perpetuo por compra a Felipe IV y, a finales del siglo XVI, la familia Bárcena tenía a perpetuidad el cargo de alférez mayor del concejo.

A comienzos del siglo XIX acontece la guerra de la Independencia contra el invasor francés y, a consecuencia de ella, la división, el 9 de junio de 1808, de la provincia en gobiernos militares, quedando el de Cabrales a las órdenes de Juan María de Mier y Mesta, coronel y vocal de la Junta Suprema de Gobierno. La villa de Arenas fue ocupada por el general Ballesteros en diciembre de 1808. Al capitán Ramón de Mier y su tropa les fue encomendada la defensa del concejo; su acoso a los hombres del general Bonet fue constante. Aun así, Arenas tuvo que padecer el ataque del coronel Gauthier y el incendio de su cuartel general. En este conflicto dieron muestras de gran valor muchos soldados cabraliegos.

Como apunta Ana Isabel de los Toyos, la estructura productiva tradicional de Cabrales continuó inalterable durante la centuria decimonónica, permaneciendo el concejo ajeno a los cambios y a la modernización experimentados por el campo asturiano. En ese siglo la ganadería y sus derivados siguen siendo el pilar económico de Cabrales, que tenía como industria más provechosa la del queso; su producción a fines del XIX, según Félix de Aramburu en su obra Monografía de Asturias (año 1899), se elevaba a 20.000 kg al año; en 1921, J. Vilar Ferrán, en la Topografía médica del concejo de Cabrales, la estimaba en 125.000 kg.

En el siglo XX varias son las fechas claves en el despertar de Cabrales al progreso. En 1900 se estrena la carretera Cangas de Onís-Panes, iniciada en 1871, lo que suponía romper la incomunicación con el exterior. Arenas, que había obtenido en 1910 la categoría de villa, acogió en 1913 una Escuela Técnica de Productos Derivados de la Leche, auspiciada por el Ministerio de Fomento. La compañía Electra del Viesgo fue la responsable de construir entre 1916 y 1921 el canal del Cares y la central eléctrica de Camarmeña-Poncebos, la carretera Arenas-Puente Poncebos en 1918, la Senda del Cares, así como la central de Arenas (1954-1958). A impulsar el turismo de montaña contribuyó decisivamente la heroica ascensión al Picu Urriellu o Naranjo de Bulnes (2.519 metros) protagonizada por Pedro Pidal, marqués de Villaviciosa, y Gregorio Pérez, el Cainejo, el 5 de agosto de 1904; la gesta mitificó esta cumbre y el reto por ellos lanzado obtuvo la respuesta esperada.

Los sucesos vividos en Asturias poco antes de la guerra civil tuvieron escasa repercusión en Cabrales; por su condición básicamente rural, le eran ajenas las reivindicaciones y revueltas obreras que tuvieron lugar en otras zonas de la región. Las elecciones municipales de abril de 1931 —prólogo de la Segunda República— fueron ganadas por la Conjunción Republicano-Socialista; el Frente Popular hizo lo propio en las generales del 16 de febrero de 1936. El 18 de julio de ese año estalló la guerra civil; el 16 de septiembre de 1937 los nacionales tomaron Arangas y, el 17, Arenas. Los milicianos se «echaron al monte», escondiéndose en los Picos de Europa para organizar la resistencia. Terminada la larga etapa franquista, se celebraron las primeras elecciones generales el 15 de junio de 1977, con triunfo en Cabrales de la candidatura de Alianza Popular.

El escudo que viene usando el Ayuntamiento es el siguiente: «En campo de sinople, un árbol de su color natural, surmontado de una cruz de oro con pedrería con las letras alfa y omega al tronco y arrimadas dos cabras mirando a la siniestra a un oso de sable colocado sobre una roca».

Vicente Fernández Posada

Cundo Estrada Luis

Cuenca: Cuenca Salmonera del Deva-Cares

Coto: La Encina

Río: Cares

Límite superior: Arroyo Robriguero

Límite inferior: 200 m. por debajo de la unión Cares-Deva

Longitud: 1600

Descripción: El río Cares es el río más representativo de los Picos de Europa, a los que cruza de Sur a Norte desde su nacimiento en Panderrueda. Antes de llegar a Caín, pasa junto a las aldeas de Caldevilla, Soto y Posada de Valdeón y Los Llanos. En su curso alto recibe las aguas de las riegas de Peguera y Mesones, del macizo occidental, y Asotín, Mueño y Tejo, del central. A la altura de Poncebos su cauce se engrosa con el aporte del Duje, que baja desde Aliva, y en Arenas de Cabrales con la afluencia del Casaño. Finalmente, él mismo vierte al río Deva; hasta entonces sus frías aguas son de un fuerte color esmeralda, que se diluye en la mecedura.

Una de las peculiaridades del régimen hídrico del Cares son sus súbitas y fuertes crecidas, que se producen principalmente en época de deshielo pero también se registran en pleno verano; los vecinos de Valdeón y Cabrales aún recuerdan la que se produjo en diciembre de 1980, que ocasionó graves daños en la comarca. Por otro lado, la limpieza de sus aguas propicia una notable riqueza biológica, cuyos elementos más representativos son el salmón y la nutria.

Fuente: Universidad de Oviedo.

El palacio del Mayorazu, declarado por su importancia arquitectónica Bien de Interés Cultural en 1994, pese a fecharse en los siglos XVII y XVIII mantiene elementos que lo vinculan al pasado renacentista (J. M. Gil y M. S. Alvarez). Este palacio rural, compuesto por dos plantas separadas mediante una moldura rectangular y rematadas por un volado alero, es una de las mejores y más bellas muestras de la arquitectura civil de la zona y se localiza en la zona alta del pueblo. Posee planta rectangular, consta de dos pisos, y su frente, que ocupa uno de los lados más largos, se estructura en dos tramos: el simétrico cuerpo principal, dividido en dos plantas por una línea de imposta, lo forman, en la planta baja, dos saeteras aveneradas que escoltan una interesante puerta adintelada, donde lleva grabados una cruz centrada y motivos solares, y en el piso alto, un gran blasón barroco entre dos leones rampantes, instalado sobre la portada, y seis vanos, uno de ellos un balcón. El lado sur de esta última planta da cobijo a un estupendo y amplio corredor de madera.

Iglesia de Santa Eulalia el cementerio de Puertas pueden verse las ruinas de la antigua parroquial de Santa Eulalia (muros, canecillos, espadaña de dos arcos, etc.), uno de los templos medievales más destacados del concejo, citado ya en documento de 1385 y destruido durante la guerra civil española (1936-1939). La iglesia, de planta rectangular, responde al tipo de nave única y cabecera cuadrada, a la que se arrima el cuerpo cúbico de la sacristía. De lo que conserva interesa la peculiar ventana del testero —ahora cegada—, el pequeño vano apuntado del paño sur del ábside o la ornamentación pictórica y las ilegibles inscripciones existentes en el muro norte.

En 1959 se edificó en el centro urbano de Puertas la nueva parroquial, consagrada a la misma santa. Esta ha heredado de la anterior la portada sur y los capiteles de los arcos interiores de estilo románico. La portada, hecha con sillares bien labrados, consta de cinco arquivoltas encuadradas por un alfiz que se apean en dos pares de columnas. La arquivolta interna descansa sobre jambas con ábaco impostado, donde se han esculpido dos relieves animalísticos, de fuerte carga expresiva y burda ejecución.

Esta ruta está calificada como «Ruta cultural» • Acceso: Desde Boal, en dirección a Grandas y a la altura de San Luis, se coge la carretera que va al Villar de San Pedro. Una vez pasado Carrugueiro, al llegar al Alto de Rudo, se toma un camino forestal. A lo largo de este camino se encuentran gran cantidad de quiastolitas o «Piedras de San Pedro». Al llegar al Alto del Chao da Braña, subiendo por un sendero a la derecha, se llega a la pena del Mesón, donde tenemos una bella panorámica. • Se inicia el recorrido en Boal, siendo el final en Boal • Distancia: Boal-Alto de Rudo, 3 km / Alto de Rudo-Pena del Mesón, 1,5 km • Itinerario: Consultar mapa.

Descripción de la ruta

Lugar donde, a mediados del siglo XIX, los «veneiros», que acarreaban vena de hierro desde las proximidades de Doiras hasta la fundición de Meredo, se detenían a descansar y comer. Aún son visibles las profundas huellas dejadas por los carros en la roca del camino.

Comarca del Oriente de Asturias

Mirador de Camarmeña

En el municipio de Cabrales

Mirador de Camarmeña: En el pueblo de Camarmeña, encima de Poncebos. Vistas al Naranjo de Bulnes o “Picu Urriellu”.

Construido por el grupo de Veteranos Montañeros Asturianos. En él se conservan grabadas las primeras páginas de la historia del montañismo en los Picos de Europa, dedicatorias al célebre Picu (Naranjo de Bulnes) y a sus conquistadores. Una mesa de orientación y otros aditamentos completan la instalación. Desde aquí pueden contemplarse unas magníficas vistas ...

Mirador de Camarmeña
Mirador de Camarmeña
Parque Nacional de los Picos de Europa
Parque Nacional de los Picos de Europa

Parque Nacional de los Picos de Europa

En el municipio de Cabrales

Los límites del Parque Nacional de los Picos de Europa, tal y como aparecen en el Pan de Ordenación de los Recursos Naturales del Parque Nacional de los Picos de Europa (P.O.R.N.P.E.) del 8 de abril de 1994 y en el proyecto de ley de declaración del Parque Nacional de los Picos de Europa, discurren desde la confluencia del Urdón-Deva por el espolón que cierra por el Este la cuenca del primero, se toma la dirección Oeste, siguiendo el límite provincial entre Cantabria y Asturias ...

Sotres

En el municipio de Cabrales

Sotres, nombre tradicional: Sotres. Lugar de la parroquia de Sotres (Cabrales). Dista 19,00 km de la capital municipal (Carreña) y se encuentra a una altitud de 1,05 m. Cuenta con 70 viviendas (la parroquia 70) de las cuales 66 son viviendas principales y 4 viviendas no principales.

El municipio de Cabrales tiene 9 parroquias: Las Arenas, Berodia, Bulnes, Carreña, Póo, Prado, Puertas, Sotres, Tielve.

Sotres
Sotres
Cueva del Quesu
Cueva del Quesu

Cueva del Quesu

En el municipio de Cabrales

Localización: La Cueva - Exposición Queso Cabrales se encuentra en Arenas de Cabrales (oriente de Asturias), junto al puente Cares. Desde la carretera general AS-114 (Cangas de Onís-Panes) hay que recorrer 1 km en dirección Poncebos.

Acceso: En la villa de Arenas de Cabrales confluyen las carreteras AS-114 (Cangas de Onís-Panes), la AS-345 (Arenas-Niserias, por Alles) y la AS-264 (Arenas-Poncebos).

Lagos de Covadonga

En el municipio de Cangas de Onís

El lugar más emblemático y conocido del Parque Nacional de los Picos de Europa es, sin duda, el de los Lagos de Covadonga, emplazados en el término municipal de Cangas de Onís, a 1.100 metros de altitud. Se trata de dos lagos de origen glaciar, formados a partir de la acumulación de masas de hielo en el periodo cuaternario, y que al contrario de otras formaciones lacustres de los Picos de Europa, desaparecidas entre las fisuras de la roca caliza, han mantenido su nivel freático.

Lagos de Covadonga
Lagos de Covadonga
Playa El Pozo de las Pipas
Playa El Pozo de las Pipas

Playa El Pozo de las Pipas

En el municipio de Caravia

Esta pequeña playa de unos 75 metros está contigua a la Playa de La Espasa, separada del arenal por un pequeño promontorio rocoso. El acceso se efectúa por un camino de tierra desde la Espasa o bien en bajamar por la misma playa. Su lado oriental, en bajamar, podríamos acceder a la playa de El Viso.

Se trata de una playa, conocida también como Playa Moracey, la cual sólo aparece como independiente en pleamar, ya que en bajamar queda conectada con la playa de La Espasa, considerándola ...

Playa Andrín

En el municipio de Llanes

La popular y apreciada playa de Andrín se reconoce desde el mirador de La Boriza, siguiendo el oriente, en el marco de un majestuoso panorama dominado por planas sierras como La Borbolla, la caliza de las playas y el contraste entre acantilados. En bajamar, se une al arenal de La Ballota.

Características generales:

    • Longitud playa: 240 metros
    • Anchura media: 62 metros
    • Grado ocupación: Medio
    • Grado urbanización: Semiurbana
Playa Andrín
Playa Andrín
Paseo de la Playa de Santa Marina
Paseo de la Playa de Santa Marina

Paseo de la Playa de Santa Marina

En el municipio de Ribadesella

Remodelado en el año 2002 (y reparado en parte en el 2007 a causa de un fuerte temporal sufrido en febrero) recorre toda la longitud de la playa.

Se encuentra enmarcada en un espacio privilegiado como es la histórica villa de Ribadesella, popular por el Descenso Internacional del río Sella, sus variadas propuestas de tipo cultural, natural, recreativo, arquitectónico... En el extremo occidental del paseo que bordea esta playa hay huellas de dinosaurio (icnitas).

Situación Hotel La Rivera
Qué hacer en Asturias
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